La avalancha de fotos y vídeos que los padres realizan de sus hijos y que, sin la más leve contención ni el más ligero celo por la privacidad de los pequeños, publicarán alegremente en las redes sociales, son ya un foco importante de tensión en las familias. Según datos de Coaching Club, cada vez hay más solicitudes de jóvenes que piden a sus padres que eliminen sus fotos de las redes sociales. El fenómeno del oversharing afecta a 4 de cada 5 niños y cada vez va a más. De hecho, entre los temas más recurrentes en terapia de familia destacan los reproches por la sobre exposición en redes sociales de imágenes que los jóvenes entienden como abuso de su intimidad.